lunes 1 de agosto de 2011

“Todo se hacía a pulmón”

Cuando la modernidad aún no había llegado, Antonio Alegre era operario de la Cooperativa y lidiaba contra todas las adversidades para mantener la línea en funcionamiento. Hoy recuerda aquellos años de sacrificio, en el que el trabajo se realizaba a pura fuerza de voluntad.

Antonio Alegre conoció las épocas más duras y primitivas de la Cooperativa. Cuando comenzó a trabajar, allá por 1985, eran cuatro operarios que se movían en una camioneta y un jeep, los únicos vehículos con los que contaba la Cooperativa.

“Entre los cuatro hacíamos todo utilizando nuestra fuerza. El transformador se levantaba con un aparejo y se enganchaba de forma manual. Todo se hacía a pulmón”, recuerda Antonio, quien actualmente es consejero de la comisión directiva.

“Ahora también son cuatro personas, pero con la diferencia que tienen una grúa para levantar el palo, que pesa como cincuenta kilos. Nosotros lo teníamos que cargar al hombro, subirlo a la camioneta, llegar hasta el lugar para hacer la línea y cavar el pozo para ponerlo. Hoy en día tienen grúas, máquinas y todo se hace más fácil”, compara.

Las antiguas redes de electricidad estaban compuestas por una línea madre que contaba con algún que otro seccionador, pero nada más. Eso significa que cuando se cortaba la luz, había que rastrear toda la línea buscando el desperfecto. Loma Verde podía pasarse horas sin energía eléctrica hasta que finalmente se daba con lo que había que reparar.

“Si caía una rama, se cortaba todo. Ahora, los seccionadores indican dónde está el desperfecto y se soluciona rapidísimo. Además, sólo una parte se queda sin luz. En nuestra época hacíamos todo manual, llegábamos con la pinza y luchábamos, muchas veces en medio de tormentas, con el agua hasta la cintura”.

Antonio nació en la provincia de Corrientes y de muy chiquito sus padres lo llevaron a vivir a Loma Verde. Se instalaron en la quinta de Miguel Otaviano, que era un floricultor muy importante. Es por eso que a sus 58 años conoce detalladamente la historia de este lugar y, sobre todo, de la Cooperativa. “Durante esta gestión está creciendo muchísimo. Va muy bien”, asegura. “Son todos muy honestos y el presidente es un hombre muy trabajador, que siempre tira para adelante, nunca para atrás”.

Destaca la importante obra que están realizando para el nuevo edificio y menciona que la incursión para financiar la red de gas fue un gran paso para Loma Verde. “Después de cincuenta años esperando el gas, luchando, nadie lo había podido hacer. Ahora, hicieron los trámites y todo fue bastante rápido. Gracias a Dios tenemos gas natural”.

En el ‘92, Antonio dejó su sacrificado trabajo de operario eléctrico y entró en Iveco, la empresa de venta de camiones. Y allí está, contento con su empleo, desde hace 19 años. Antonio dice que ama Loma Verde y cuando se le pregunta qué le faltaría para que sea más linda y confortable, dice que cloacas y el asfalto a muchas de sus calles, que por momentos se tornan intransitables. Ese barro y el agua que se acumula siempre lo remontan a cuando él recorría la línea madre buscando desperfectos con el agua cubriéndole las piernas.

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