jueves 1 de diciembre de 2011

Pura vocación

El tesorero de la Cooperativa es un hombre que toda su vida se dedicó a los números, fue alto directivo de empresas multinacionales y estatales. Hoy está jubilado, pero trabaja activamente en beneficio de la comunidad de Loma Verde.

Hace casi un lustro que Juan de la Cruz Aranibar colabora con el trabajo que se hace en la Cooperativa. Empezó yendo a las asambleas, despues asumió como vocal del Consejo de Administración y el año pasado fue designado tesorero.

Se autodefine como un residente temporario de Loma Verde, ya que gran parte de su tiempo lo pasa en Avellaneda, un lugar más cómodo para llegar al centro. Trabajó en grandes multinacionales y en empresas del Estado, siempre desempeñándose en el área de la contabilidad. Ahora, ya jubilado, da clases en el Colegio Carlos Pellegrini, en Capital, e incursiona en la economía solidaria.

“Esta es una mini empresa donde hacemos cosas necesarias. Las cooperativas las forman los particulares cuando se unen para hacer cosas que el Estado y las empresas no realizan. Electricidad, gas e Internet son necesidades fundamentales con las que nadie cumplió, nosotros lo estamos haciendo”.

El contador comenzó involucrándose con la Cooperativa durante la gestión anterior, cuando sintió una profunda preocupación al ver que las cosas no se estaban haciendo bien. “No se habían adaptado a los cambios tecnológicos de la actividad y se percibía un notable decaimiento de profesionalidad. Ahora hay un grupo humano decidido a restablecer la pujanza y efectividad que la Cooperativa siempre tuvo desde el punto de vista organizacional, técnico y administrativo”, señala.

Dice que la mayor restricción que tienen en estos momentos es que son poquitos en todo: en técnica, en administración, y que esto se suma a que cada vez hay más complejidades impositivas que entender y resolver. Sin embargo, nada los detiene y se concentran en dar pasos adaptándose a las circunstancias para mejorar pausadamente. Están en un ida y vuelta permanente, aprendiendo todos. “Es como dicen los japoneses: mejora continua. En eso estamos con ellos, que son los que más saben de trabajo en el mundo”.

En relación a la extensión de la red de gas, Aranibar explica que se hace para beneficiar a la comunidad de Loma Verde, para atender una necesidad social, incluso sabiendo que eso traerá aparejado un descenso en el consumo de electricidad ya que, por ejemplo, los clientes calefaccionarán sus casas a gas, que es más económico que la electricidad. “Pero nosotros priorizamos la solidaridad, el respeto a la comunidad y solucionar problemas importantísimos”.

Ante la pregunta de qué considera que fue lo más importante que se hizo en la Cooperativa, algo de lo cual todos los que trabajan en ella se sientan orgullosos, destaca el hecho de haber realizado muchas obras sin recurrir a financiamiento externo: “No hubo que pedir plata a los bancos ni aportes a los asociados para nuevas iniciativas como Internet y la ampliación de la red de gas. Esto se generó a partir del buen manejo de los fondos. No se distribuye nada de lo que se genera. O sea, acá nadie se lleva un peso, todas las utilidades se reinvierten en forma absoluta. Esto es algo que nosotros hacemos por vocación, ni siquiera lo razonamos, sale por inercia”.

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