miércoles 1 de agosto de 2012

Gestor de soluciones

Llegó a Loma Verde buscando paz y naturaleza. Su idea era encontrar una casa en El Cazador, pero cuando una inmobiliaria lo trajo a conocer esta zona, se enamoró del lugar. “Cuando vinimos con mi esposa la primera vez era invierno, llovía desde hacía tres días y todo era un barrial, pero nos encantó igual”, recuerda Fernando Demianiuk (37).

Era el año 2005 cuando empezó a buscar un terreno en Loma Verde, en 2006 se largó con la construcción de la casa y en 2007, finalmente, se mudó. “Tuvimos muchos inconvenientes, las compras se frustraban porque siempre había problemas, que los terrenos estaban en sucesión, que las dueñas eran dos hermanas y una quería vender y la otra no, nos llevó casi un año concretar la operación”.

Después vinieron otro tipo de complicaciones, como que rompieran el poste de la luz mientras desmalezaban el lote o que pasaran largos meses sin agua teniendo que pedírsela al vecino, más un sinfín de inconvenientes económicos que hacían que el cambio de vida fuera más duro aún. “Además, nos mudamos sin siquiera tener un vehículo”, cuenta Fernando, quien asegura que hoy se ríe de la experiencia pero que realmente fueron épocas muy complicadas. Tiempo después, cuando las cosas estuvieron más acomodadas nació Mateo, quien cumple 3 años en agosto y “es bien lomaverdense”.

“Fue un desafío muy lindo, no me arrepiento. Encima después pude conseguir un trabajo a escasas cuadras de mi casa, con las ventajas que eso trae aparejado”, dice en referencia a su puesto de gerente en la Cooperativa, que se dio gracias a que él venía de trabajar en el sector comercial de una empresa de telecomunicaciones. “Claro que eso también produce situaciones que no son tan gratas, como que muchos te conocen en el barrio y tenés que responder consultas a cualquier hora y en cualquier lugar. Eso si no te vienen a golpear la puerta de tu casa”.

En su trabajo, Fernando responde a los tres pilares de la Cooperativa que son el presidente, Raúl Lo Nigro; el secretario, Alejandro Urrels; y el tesorero, Juan de la Cruz Aranibar: “Respeto a rajatabla las decisiones tomadas por ellos y me ocupo de que las cosas se cumplan en tiempo y forma. Además, están la asesora contable, Laura Accifonte, y el asesor técnico, Pablo Mazza, a quienes puedo acudir cuando la situación lo requiere”, afirma.

Entre sus funciones está cumplir con los pagos a tiempo, sobre todo al mayor proveedor de la Cooperativa, que es Edenor, a quien le compra la energía para luego distribuirla. “El día 5 vence la factura y si nos retrasamos sólo un día en el pago, automáticamente nos cobran un 10% de multa, algo que significaría una pérdida enorme”.

Otra época “brava” son esos 8 ó 10 días en los que hay que hacer la toma de estado de todos los clientes. Ahí todo tiene que funcionar como un perfecto rompecabezas para poder facturar, enviar las boletas y cobrarlas a tiempo.

Por otro lado, está trabajando fuertemente en mejorar el servicio de Internet, que muchas veces se complica por los altos costos de tecnología y equipamiento que se generan para poder llegar a determinados lugares debido al bioma que tiene Loma Verde. La arboleda, que tanto atrae a las personas que vienen aquí, le juega en contra a la Cooperativa a la hora de brindar un buen servicio.

“A eso hay que sumarle lo difícil que está hoy la adquisición de equipamiento y su costo, algo que no trasladamos a los clientes porque queremos beneficiarlos y dar un servicio más a la comuna. Pero a pesar de las piedras en el camino, estamos brindando el servicio y, hoy por hoy, contamos con 120 clientes”.

Soñando a futuro, Fernando dice que el próximo paso sería dar telefonía    para que toda la comunidad de Loma Verde se pueda comunicar entre ella sin costo. “Sería un avance grandísimo”, proyecta.

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